3.2. Area foliar

El área de una hoja, también llamada Área Foliar (AF), es la métrica más común para analizar tamaño de hoja, y se define como el área proyectada de una cara de la hoja individual, expresada en mm2 (ver sección 3.1). La variación interespecífica en AF se ha relacionado con variaciones climáticas, geológicas, latitudinales y longitudinales, donde el estrés por temperatura, sequías, nutrientes y altas radiaciones tiende a seleccionar hojas relativamente pequeñas. Dentro de una zona climática, la variación en AF también puede estar relacionada con factores alométricos (tamaño de la planta, de las ramas, anatomía y arquitectura, número de hojas, número de yemas laterales) y con estrategias ecológicas ante diferentes niveles de estrés por nutrientes y disturbios. Los factores filogenéticos también pueden jugar un rol importante.


¿Qué recolectar y cómo hacerlo?

Para el protocolo de recolección de hojas, seguir lo establecido en el punto 3.1. El AF es bastante variable entre plantas, y por lo tanto se recomienda recolectar un número alto de réplicas (cercano al límite superior de muestras recomendado en el apéndice 1). Para el almacenamiento de las hojas, ver sección 3.1.


Mediciones

En especies con hojas simples, medir la lámina individualmente. Para aquellas con hojas compuestas, se puede medir el AF de la hoja completa o sólo de todos los folíolos, dependiendo de los objetivos. Desde el punto de vista del balance térmico, es importante el área de folíolos, ya que es equivalente a las hojas simples. Para analizar captura total de luz, entonces debe medirse la hoja completa. Idealmente, en especies con hojas compuestas, obtener valores de AF sólo para los folíolos y para la hoja completa., dado que esto permitirá un análisis más profundo de los datos, y una mejor comparabilidad con otras bases de datos. Mida la lámina con o sin pecíolos y raquis, de acuerdo con los objetivos del estudio (ver punto 3.1), indicando esto en su publicación de resultados. Nótese que este AF puede ser diferente del área utilizada para calcular AFE.


Casos Especiales o Extras
(i) Plantas áfilas. Debido a que la falta de hojas es un carácter funcional importante, se recomienda registrar un valor de cero (en lugar de ausencia de valor) para las especies áfilas. Sin embargo, tenga presente que estos ceros deberán ser excluidos de ciertos análisis. Alternativamente, se recomienda tomar muestras y medir órganos análogos a las hojas (ver sección 3.1).
Plantas con heteromorfismo foliar. Ver punto 3.1.

(ii) Plantas heterófilas. Ver sección 3.1

(iii) Helechos. Ver sección 3.1.

(iv) Ancho de hoja. Este rasgo se mide como el diámetro máximo de un círculo imaginario que pueda ubicarse dentro de la hoja, y es un carácter extra de interés, relacionado con el tamaño de hoja. Las hojas angostas, o las hojas divididas con lóbulos angostos, tienden a tener una capa límite menor y una pérdida de calor más efectiva que las hojas anchas de igual área. Esto es considerado como un rasgo adaptativo en ambientes cálidos y con alta exposición a la radiación solar. Existe evidencia emergente de que el ancho de hoja contribuye más positivamente a la expresión de dominancia de la copa que el área total de la hoja.

(v) Número de hojas por nudo. En algunos casos interesa calcular la biomasa o área total de material fotosintético por nudo, por lo tanto en estos casos se pesa o se mide el área foliar de todas las hojas de un nudo, o bien, si las hojas son uniformes, se calcula el peso seco o el área de una hoja representativa y se multiplica por el número de hojas por nudo.


Referencias sobre teoría, significado y bases de datos: Raunkiaer (1934); Parkhurst and Loucks (1972); Givnish (1987); Cornelissen (1999); Ackerly et al. (2002); Westoby et al. (2002); Milla and Reich (2007); Niinemets et al. (2007); Niklas et al. (2007); Poorter and Rozendaal (2008); Royer et al. (2008).
 
Más sobre métodos: ver la sección Más sobre métodos en el punto 3.1.