2.7. Arquitectura de la planta

La arquitectura de la planta se refiere a cuán intensamente se ramifica una planta (número de ramificaciones vivas por unidad de longitud de tallo). Las plantas altamente ramificadas pueden estar mejor defendidas contra los herbívoros vertebrados, principalmente haciendo menos eficiente el proceso de alimentación, denegando el acceso de herbívoros a los órganos de la planta, y asegurando que, si los herbívoros llegan a extraer los extremos de los tallos en crecimiento, queden suficientes para que la planta continúe creciendo. Contrariamente, las plantas menos ramificadas pueden estar adaptadas a ambientes donde es necesario crecer en altura rápidamente, como por ej. en sabanas propensas al fuego o un bosque atravesando las primeras etapas de la sucesión secundaria. La arquitectura de la planta también puede tener valor adaptativo en sistemas boscosos, donde las especies de una altura determinada que utilizan baja intensidad de luz tienden a estar más ramificadas que aquellas que utilizan luz de alta intensidad.
Aunque existen métodos complicados y elegantes para evaluar la arquitectura de la planta, una simple caracterización como la que se describe más abajo es a menudo suficiente para entender la significancia adaptativa de este carácter. Al igual que la espinosidad, la arquitectura de la planta es un carácter flexible que puede diferir dentro de una especie dependiendo de la historia de herbivoría, la historia de fuego, el acceso a la luz, el vigor o las enfermedades de la planta e incluso el estrés hídrico. La arquitectura de la planta es también variable dependiendo de la edad y la historia de vida de la planta (ver Sección 1.1 para recomendaciones relacionadas con caracteres variables).


¿Cómo medirla?

Para asegurarse que la medición sea sobre una rama que represente de la mejor manera la arquitectura de la planta (una rama que alcanza la parte externa de la copa), realice la medición desde el extremo de una rama terminal que posea hojas hasta alcanzar la primera rama que no tiene hojas en su base, pero que lleva ramas secundarias que sí tienen hojas. La base de esta rama será el punto de partida para medir (1) la longitud total de la rama, que es la distancia desde el punto de partida hasta la punta de la rama terminal más larga y (2) el número de puntos de ramificación que lleven a ramas vivas; desde cada punto de ramificación continuar hacia la punta, siempre siguiendo la rama más importante (la rama principal es a menudo la rama viva más gruesa que sale de un punto de ramificación; ver Fig. 1 para una explicación gráfica). Un indicador de la arquitectura de la ramificación, llamado índice de dominancia apical (IDA; ADI por sus siglas en inglés) se obtiene dividiendo el número de ramificaciones por la longitud total de la rama en metros. El valor de IDA puede variar entre cero (sin ramificaciones) y >100 m–1 (extremadamente ramificada).

Referencias sobre teoría, significancia y grandes bases de datos: Horn (1971); Pickett and Kempf (1980); Strauss and Agrawal (1999); Enquist (2002); Archibald and Bond (2003); Cooper et al. (2003); Staver et al. (2011).

Más sobre métodos: Fisher (1986).