6.4. Masa de la semilla

La masa de semillas, también llamada tamaño de semilla, es la masa de una semilla secada en estufa, expresada en mg. En semillas grandes, los recursos almacenados pueden ayudar a la plántula a sobrevivir y establecerse en ambientes peligrosos (ej. ambientes con poca luz, con estrés hídrico o con herbivoría). Por su parte, las semillas pequeñas pueden ser producidas en gran número con el mismo esfuerzo reproductivo. Las semillas pequeñas también tienden a ser enterradas en el suelo, particularmente si su forma es más bien esférica, lo que favorece a su longevidad en el banco de semillas. La variación interespecífica en la masa de la semilla también es importante desde el punto de vista taxonómico, taxa más relacionados tenderán a ser más parecidos en cuanto a la masa de la semilla.


¿Cómo y cuándo se colecta?

Los mismos tipos de individuos seleccionados para los caracteres de hojas o altura de la planta deberían ser muestreados para la medición de este caracteres (ver 3.1.). Las semillas deberán estar vivas y bien maduras. Si la forma de la unidad de dispersión (ej. semilla, fruto) es también medida (ver Sección 6.2 arriba), no se debe remover ninguna estructura hasta que la medición del propágulo haya finalizado. Recomendamos recolectar al menos 10 semillas de por lo menos 10 individuos por especie, aunque son preferibles más individuos por especie. Dependiendo de la precisión de la balanza disponible, para algunas especies con semillas pequeñas (ej. orquídeas) 100 o 1000 semillas pueden ser necesarias.


Almacenamiento y procesado

Si la forma del propágulo es también medida, recomendamos almacenar los dispérsulos en bolsas de plástico selladas herméticamente, envuelto o no en papel húmedo (ver Sección 3.1) y procesar y medir lo antes posible. El secado al aire también puede resultar adecuado.


Medición

Luego de la medición de la forma del propágulo se deben remover los accesorios (alas, papus, eliosomas, pulpa de frutos, etc.), con cuidado de no remover la cubierta seminal en el proceso. En otras palabras, en primer lugar es sumamente importante definir qué partes corresponden al propágulo y cuales a la semilla propiamente dicha. Se debe dejar el fruto intacto cuando las estructuras del propágulo sean inseparables de la semilla propiamente dicha. Pesar las semillas (o aquenios, frutos con una semilla) secadas a 80°C por al menos 48 hs. (o hasta alcanzar un peso constante en semillas muy grandes o con cubierta dura). Ser conscientes de que una vez extraídas de la estufa las semillas toman humedad del aire. Si no se pesan inmediatamente se deben poner en un desecador antes de ser pesadas o poner nuevamente en estufa. Es importante tener en cuenta que el número medio de semillas por planta (cinco o 1000 semillas) cuenta como una observación estadística a la hora de realizar los cálculos de media, desviación o error estándar.


Casos especiales o extras

(1) Variación dentro del individuo. Tener en cuenta que el tamaño de la semilla puede variar más dentro de un individuo que entre individuos de la misma especie. Asegurarse de colectar semillas de “tamaño medio” de cada individuo y evitar las de tamaño o muy pequeño o muy grande.

(2) Base de datos accesibles. Tener en cuenta que existen numerosas bases de datos con información sobre masa de semillas que están accesibles en la literatura y/o que se puede acceder bajo ciertas condiciones. Tener en cuenta, sin embargo, que las metodologías utilizada para el registro de este caracter en distintas bases de datos pueden no ser las mismas.

(3) Volumen de la semilla. Existen importantes bases de datos con información sobre el volumen de las semillas, frecuentemente medidos como π/6 x L1 x L2 x L3 (asumiendo una forma elipsoidal). Utilizando las ecuaciones de calibración apropiadas esos datos también pueden ser utilizados. Muchas de esas bases de datos incluyen actualmente masa además de volumen de las semillas.


Referencias sobre teoría, el significado y bases de datos: Mazer (1989); Seiwa and Kikuzawa (1996); Reich et al. (1998); Cornelissen (1999); Leishman et al. (2000); Westoby et al. (2002); Moles et al. (2005); Moles and Westoby (2006); Wright et al. (2007).

Más sobre métodos: Hendry and Grime (1993); Thompson et al. (1997); Westoby (1998); Weiher et al. (1999); Wright et al. (2007).